Publicado: 29 de Noviembre de 2016

Muchas personas se encuentran con el problema de no saber casi nada sobre este tipo de materiales a la hora de comprar un suelo de madera o laminado sintético. 

Normalmente nuestros conocimientos básicos respecto a la tarima sintética, por ejemplo, se basan únicamente en los niveles de clasificiación respecto a su resistencia al roce/abrasión, más conocidos como AC3, AC4 o AC5. 

Los pavimentos flotantes presentan la ventaja de poderse instalar sobre otros suelos o pavimentos sin necesidad de demoler el pavimento preexistente. Tan solo es necesario extender una capa de espuma, caucho, corcho o cartón para eliminar pequeñas irregularidades sobre la superficie, que ha de ser lisa y estar nivelada, no soportando desniveles superiores a 1 cm.

La capacidad para colocar este pavimento sin retirar el preexistente, así como su rapidez de instalación, lo convierten en el tipo de suelo más utilizado para reformas en la actualidad.

Al no estar soldado con el forjado, también tiene buenas propiedades acústicas a los ruidos de impacto, como los producidos por los tacones, pues este tipo de ruidos se transmiten por la vibración de la estructura. Sin embargo, pisar un suelo flotante produce un sonido peculiar que no suele ser apreciado para viviendas. Por norma general, en la unión entre piezas emplea el sistema de clic, que no necesita clavos ni adhesivos. Por ser un pavimento prefabricado, es de fácil y rápida instalación.

La diferencia básica entre las tarimas flotantes radica en la que la última capa puede ser de madera noble o de material sintético. Se pueden agrupar en 3 tipos:

Tarima flotante sintética o Laminado

Tarima flotante madera multicapa

Tarima flotante maciza

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